EN LAS FAUCES DEL PODER El solito se ha puesto el epitafio. Si algo no le pueden negar a Pedro J. Ramírez es su extraoridnaria habilidad como periodista. Y que conste que digo habilidad - por lo tanto sin inclusión ni menoscabo de otras virtudes y/o defectos propios y/o impropios de un periodista - lo que incluye una capacidad propia de guionista de Hollywood para generar titulares. Si alguien tenía duda de cómo y por qué Unidad Editorial - su consejo de administración para ser exactos - se zafa del director de EL MUNDO , el afectado lo ha aclarado por la vía rápida y estimo que ha hecho bien: para empezar, nos ahorra especulaciones. ¡Cuántas cabezas de cabeceras - valga el pleonasmo - caídas que no han podido ser lloradas o aplaudidas a gusto en las consecuentes tertulias, por no poder asegurar aquello de "le han echado para complacer a..."! Me cae bien Pedro Jota, lo admito. Y no sólo porque es uno de los tipos a los que más gente declara sin rubor su odio y desprec...