NO TENGO ESCRÚPULOS
Vale, no tengo escrúpulos.
Lo reconozco: no, no tengo escrupulos. ¿Ya tengo su atención? perfecto: era el plan, sigamos.
Pues no; no tengo escrúpulos a la hora de votar. Parafraseando Al coronel Trautman (léase Truman), sería capaz de votar cosas que harían vomitar a una cabra. Honestamente si me dicen que votando al partido del Imperio Austrohúngaro consigo que entre, por alguna extraña combinación de la ley d' Hondt, el sexto diputado de Compromís o del PSOE o de como cojones se llame el Frente o el Espacio, les votaría sin dudarlo. Cualquier cosa con tal de que gobierne la izquierda. Cosa que haría en general, pero más especialmente ahora porque la alternativa es un gobierno de ultraderecha y fascistas. Probablemente yo soy un caso extremado en este aspecto. Pero sospecho que si se paran a pensarlo, la mayoría de votantes son así. Sólo que a lo mejor no lo verbalizan.
Dejo aparte a los que son muy acérrimos de un partido. Esos probablemente votarán pase lo que pase; al suyo, pero votarán. Y los cabra como yo, pues probablemente también pero el peligro está en que votemos algo equivocado (inútil, que no tenga ninguna influencia). Y aún más peligro tienen los "Ay, me he desanimado y no voy a ir a votar, porque no me convence nadie". Esos son especialmente sensibles a tertulianos aparentemente bien intencionados que salen hablando de "los políticos" así en general. Y son especialmente sensibles, estoy seguro, al desbarajuste de la izquierda. Eso que también se encargan a menudo los medios de promover, eso de que la división hace retraerse al votante. Antes esa especie se dedicaba a partidos concretos, ahora es una cuestión de coaliciones.
Tengo la suerte de vivir en la Comunitat Valenciana donde tengo dos opciones como Compromís y el PSPV que seguro que van a sacar representación, así que si les voto sé que ese sufragio no se perderá. Pero padezco por aquellas circunscripciones donde la cosa no está tan clara. Así que es muy sencillo: si quieren ustedes un presidente de izquierdas, y quieren evitar al peligroso lelo de ultraderecha y al vago fascista como dúo presidenciable, hagan como Rambo, como la cabra y como yo.
¿Necesitan más pistas?
Guau, guau!
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